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El historietista Darío Adanti en el ciclo Presencias Literarias en la Universidad de Cádiz

29/01/2019

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“Deberíamos empezar a usar el humor como religión”

 

Mientras el mundo se desmorona, algunos (todavía) se parten de risa. Y provocan también que otros se rían. Y mucho. Unas cuantas de estas personas afortunadas fuimos los asistentes a la Presencia Literaria de Darío Adanti (Buenos Aires, 1971), historietista, escritor y cofundador de la revista satírica Mongolia, en la Universidad de Cádiz. Este argentino que lleva varios años afincado en España viviendo de lo que mejor sabe hacer, el humor, congregó a muchos de sus seguidores en la sala de audiovisuales del edificio Constitución 1812 de Cádiz el pasado viernes 25 de enero de 2019, donde se celebró el conversatorio con el dibujante de cómics e ilustrador gaditano Ricardo Olivera Fritz.

 

Este maestro de lo absurdo y de la sonrisa respondió sin escaquearse a todas las preguntas de Fritz, que repasó desde el primer momento su trayectoria personal y profesional, “un dibujante con algo muy peculiar, además de ser ahora muy mediático por sus apariciones televisivas, aunque me sorprende que asista a tertulias políticas”. Adanti puntualizó, ante algún comentario del público, que “Eduardo Inda da miedo y Marhuenda provoca ternura”. Las primeras risas.

 

Darío Adanti reconoció ser “muy obsesivo, por eso me dedico a la pintura”. Tras la broma, una constante a lo largo de toda su intervención, admitió que “soy disgráfico, que es una dislexia escrita, y confundo por ejemplo abril con haber. Por eso, de pequeño, me mandaron a una logopeda progre y guay que para trabajar mi problema me puso a copiar mil veces los tebeos que tanto amaba. Ahí creo que empezó todo”. Dijo asimismo que “me cuesta dibujar y me da pereza, aunque no lo parezca, porque lo que más me gusta del mundo es tirarme en el sofá”.

 

Como no podía ser de otra manera, se habló mucho de la revista Mongolia, “muy influenciada por la revista argentina Barcelona. Nos gustaba mucho su concepto de que la revista de un lugar se llamara como otro lugar. Es casi como si representara una realidad paralela que en el fondo no es más que un espejo”.

 

Para Adanti, “no existen límites en el humor. Defiendo que el humor es una ficción. Sin embargo, desde que pasó lo de Charlie Hebdo, nos preguntamos si el humor tiene límites. Creo que el problema lo tenemos nosotros con el humor. Todavía no entendemos que el humor es una ficción, por eso no debería tener límites. Ahora bien, la realidad es que el humor, como la ficción, tiene un límite concreto: el contexto”. El humorista argentino confesó que ahora mismo “estoy recopilando información para un ensayo de divulgación sobre el humor”. Y lo demostró con las numerosas referencias históricas y filosóficas sobre el origen del humor.

 

Este hombre de sonrisa perpetua soltó unas cuantas perlas a lo largo de su intervención: “Deberíamos empezar a usar el humor como religión”, “los humoristas siempre somos sospechosos de algo”, “parte del humor es ofender”, “hay ofensas que son muy buenas”, “la izquierda se ha vuelto emocional”, “la corrección política llegó y nos arrasó” o “las elecciones de Estados Unidos las ganas un subnormal y eso blanquea la realidad”.

 

Para finalizar el acto, Darío Adanti tuvo palabras de encendido elogio para el periodista y dibujante gaditano Andrés Vázquez de Sola: “Soy muy fan de este genio al que creo que habría que reivindicarlo más”. Amén.

 

DANIEL HEREDIA

 


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